Salir con alguien mayor.
En los vestidores escuchas de todo. Bueno, en realidad, las mujeres hablan de todo. Y cuando se juntan en un vestidor, hablan de todo y más.
Y entre conversación y conversación, y entre ponerme una media y abrocharme el pantalón, saqué mis conclusiones que ahora salir con alguien mayor está de moda. Y mejor si es extranjero.
'Sí, que mi hija conoció a un español que la trata pero fenomenal.'
'Ay, sí, mi hija está con un holandés que está lindísimo y se la va a llevar en dos mese. Tiene veinte años más que ella.'
'Conocí a un francés que va a venir en febrero y que me queire conocer en persona y tiene 46, yo tengo 35, pero está churrísimo, no saben.'
Y de ahi no salen. ¿Es tan común eso de salir con personas mayores? Porque supongo que tiene sus pros y contras, dependiendo de cuán mayor sean y cuán menor seas, querido/da lector/ra. ¿Y está fashinable salir con alguien extanjero? ¿Resultan las relaciones a distancia? Parece que en nuestra querida Lima, sí.
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jueves, 18 de noviembre de 2010
jueves, 11 de noviembre de 2010
jueves, 4 de noviembre de 2010
El enterrado
Existe la tradición de enterrar la herencia bajo tierra.
Se supone que solo debe saber dónde está el enterrado la persona que lo tiene que desenterrar (bien trabalenguas la cuestión), y si es que pide 'refuerzos' o alguien más ba con él/ella, el tesoro cambia de lugar y en el lugar en donde estaba enterrado salen del suelo llamaradas de fuego.
De veritas, de veritas.
Así que desentierren su enterrado solos, en la noche, y no se lo digan a nadie.
jueves, 28 de octubre de 2010
sábado, 16 de octubre de 2010
Agradece a la Pepa
Que levante la mano el que sabe por qué se come turrón de Doña Pepa en octubre. Que baje la mano el/la que la levantó para que no crean que eres lorna.
Ya en serio, ¿alguien sabe? A mí me encanta el turrón, pero nunca supe por qué se compraba en octubre. Hasta que un día de esos en lo que no teníao nada que hacer y estaba comiendo turrón (hoy, la verdad) dejé de pensar qué era el arte y pensé más bien en por qué comía turrón (aparte de porque es delicioso, jojolete yo sí tengo) en octubre y no todo el año. Y averigüé. Y porque soy bien nerd y les quiero contagiar lo nerd, aquí les va la historia.
martes, 28 de septiembre de 2010
La Historia de Jesus, cuarta parte: la mujeres de Jesús
Lunes.
Jesús se levanto temprano para alistarse para su trabajo.
¿Traje? Check. ¿Camisa? Check. ¿Corbata? Un poco ajustada pero, check. ¿Zapatos? Por mucho que duela, check. ¿Tatuaje? Para desgracia de muchos y orgullo de pocos (Jesús incluído recientemente), check.
Listo estaba entonces, para irse a trabajar.
Jesús se levanto temprano para alistarse para su trabajo.
¿Traje? Check. ¿Camisa? Check. ¿Corbata? Un poco ajustada pero, check. ¿Zapatos? Por mucho que duela, check. ¿Tatuaje? Para desgracia de muchos y orgullo de pocos (Jesús incluído recientemente), check.
Listo estaba entonces, para irse a trabajar.
jueves, 23 de septiembre de 2010
El Gato Negro y Otras Comidas
¿Quién dijo que solo en Chincha se come gato?
La Ciudad de Lima también se enorguyese (dúdolo) en tener como plato principal (dúdolo también) al delicioso felino. Miau.
La Ciudad de Lima también se enorguyese (dúdolo) en tener como plato principal (dúdolo también) al delicioso felino. Miau.
martes, 21 de septiembre de 2010
Acompaña un "mmm" con un poquito de esoterismo
Lentejas.
¿Quién no ha comido, en toda su vida, lentejas un lunes? ([susurrando]: Erm, más bien, si es que de verdad nunca has comido lentejas un lunes, sí sí, muy interesante, pero déjame terminar de hacer mis insignificantes preguntas retóricas, muchas gracias de nada) ¿Quién no ha visto a alguien poner lentejitas en la cartera en Año Nuevo?
jueves, 2 de septiembre de 2010
El Chico Tabú
No ha estudiado en malos colegios, tampoco, pero de todas maneras es medio imbécil. Y la familia lo sabe, solo que es algo que no se dice... en voz alta. Bien tabú la cosa.
Cuando ya estaba en quinto de secundaria, un domingo de esos en que se va a visitar a la familia y almuerzas y conversas y eres feliz hasta que empiezan a hablar de lo que hizo el abuelo esta semana y a dónde se escapó, le pregunté, entre otras cosas, qué quería hacer después del colegio. Había escuchado antes, no me acuerdo si me lo dijo él mismo o su hermana, que quería estudiar gastronomía. Paja, pensé. Y mejor que no tenga ganas de estudiar algo un poco más complicado (aunque gastronomía, francamente, no es ningún picnic), y tiene sentido que no tenga ganas de estudiar algo más complicado cuando no le gusta estudiar. Además ahora a los chefs no les va mal, ¿no? Y es relativamente más rápido que una carrera en la universidad.
jueves, 26 de agosto de 2010
Los Condenados
Ayer le pregunté a una conocida si le habían contado o le había pasado algo raro en Lima como encontrarse con fantasmas o ver ovnis o algo así. Dijo que no le había pasado nada de eso, pero que a su tío sí.
Él repartía mercancía a fábricas por la noche y una noche de esas paró en el grifo a llenar el tanque, esperó que su compañero salga del baño para que él pueda bajar a comer algo. No sé qué compró su tío, pero al salir se encontró con un mendigo y le invitó algo de su comida. El pobre señor olía a mil diablos pero por no ser descortés su tío se sienta al costado del mendigo y le pregunta si el clima podía mejorar para la mañana porque llovía como si no fuera en Lima y le estaba retrasando mucho el trayecto. Entre mordidas, supongo yo, el mendigo le dijo que no creía y quién sabe qué cosas más.
Cuando su compañero le pasa la voz para que regrese al camión, él voltea a despedirse del mendigo.
Vio el resto de la banca de cemento salpicada de lluvia. Uniformemente. Ya no olía a mil diablos. Quizo ver por dónde se había alejado el mendigo pero lo único que se distinguía a distancia era el camíon y sus luces y su compañero.
Y se acordó que su padre le dijo hace mucho que se cuidara de Los Condenados, esas criaturas que te encuentran en el camino nocturno pidiendo comida que no pueden comer. Y te persiguen los veas o no hasta que solo son esqueleto.
Cuando me terminaron de contar esta historia debo haber tenido cara de idiota porque no le veía nada espeluznante a que un mendigo termine de comer y se marche sin que el tío se diera cuenta. Se puede haber acostumbrado al olor del mendigo y por eso no notó la diferencia cuando este se marchó; y puede haberse ido hace mucho, lo suficiente como para que la lluvia empareje la banca de cemento; y la misma lluvia no lo dejó ver por dónde se fue el señor.
No era ninguna historia fuera de lo común, pensé.
Claro, eso fue hasta que me acordé que para una investigacíón grabamos a una señora contando una historia bastante similar a la que me contaron. Aquí les va:
¿Qué creen? ¿Es solo coincidencia o les parece que existe un club de Condenados en Lima de noche?
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