
- Y eso ¿cuándo te lo hiciste?
Y Jesús le responde:
- Ah, me lo hice hace un par de semanas, apenas termine la universidad.
-¿Y si alguna vez te arrepientes? le preguntó el señor
-Este tatuaje representa todas mis emociones e ideales, y ya se ha vuelto tan parte de mi como mi propia oreja, nunca quiero olvidarme de las cosas por las que paleé alguna vez en mi vida, por eso me hice el tatuaje, para que este momento perdure, momento en el que decidí hacer algo importante, recordarme diariamente que soy libre, libre de hacer lo que quiera con mi cuerpo, libre de trabajar en lo que me gusta, libre de pensar y actuar como quiera, libre de dirigir mi propia vida, sin dejarme influenciar por los demás.
Creo que es mi manera de no sentirme como otro más dentro del montón, y eso me hace feliz, además, tengo una historia que contar.
El señor se quedo sin palabras, sólo le dijo, nos vemos en la oficina.
Al llegar ya todos estaban sentados escuchando al jefe, que por casualidad era el mismo señor con el que se había encontrado en el baño. Estaban asignando a cada uno de los empleados para un trabajo.
El jefe mira hacia Jesús y con una sonrisa le dice, “tú vas a dirigir este proyecto”.
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