
Las vívictimas:
Una de las primeras víctimas de la casa fue un párroco. Este si creía en las historias, por lo cual entró para realizar un exorcismo y bendecirla. La leyenda afirma que el párroco murió debido la desesperación por querer salir de aquella vivienda. No soportaba los gritos, escupitajos y reclamos de los espíritus.
Otra víctima la cual es conocida debido a que era un personaje público que trabajaba en la televisión nacional. Su nombre era Humberto Vilchez Vera, un conductor de televisión que en la década de los ochentas decidió apostar en cadena nacional, que podía permanecer siete días en dicha casa sin sufrir ningún trastorno o muerte. La leyenda, conocida por todos, recuerda que el animador ingresó a la casa sólo con una cámara de vídeo en la mano y que luego de sólo dos horas salió de la casa dando insultos, gritos y botando, incluso, espuma por la boca. Sucedido el hecho el animador obtuvo serias complicaciones psicológicas por lo que fue recluido en un manicomio durante un período de trece meses, nunca más se supo de él.
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